Más que seguros, un acompañamiento de vida

El panorama demográfico mundial experimenta una transformación sin precedentes que plantea un cambio histórico en la pirámide poblacional, caracterizado por el aumento de la expectativa de vida y la disminución de los nacimientos. Según cifras de la ONU, para el año 2030 las personas mayores de 60 años superarán a los menores de 15 y, en 2050, el 22% de la población mundial pertenecerá a este grupo etario. Este fenómeno, conocido como la “economía plateada”, exige decisiones estructurales que garanticen que la longevidad se traduzca en bienestar y competitividad para el país. Ante este escenario, el sector asegurador debe evolucionar para entender el envejecimiento no como una carga, sino como una etapa activa y productiva que requiere un nuevo modelo de protección.
En este contexto, Positiva Compañía de Seguros plantea que la labor del sector debe trascender la visión tradicional de los siniestros y los seguros de vida. Como lo planteó Andrés Felipe Uribe Mesa, vicepresidente de negocios de la entidad en el II Congreso Empresarial de Economía Plateada, el sector debe transformarse en una organización de acompañamiento permanente para las personas, las empresas y las instituciones, tanto en el ámbito público como en el privado. "Desde el punto de vista de seguros, evidentemente tenemos que transformarnos en una entidad que deja de ser pagadora de siniestros, y convertirnos en una que brinda acompañamiento permanente".
En este nuevo rol, la aseguradora no solo asume las consecuencias económicas de la materialización del riesgo, sino que se convierte en un guía en materia de prevención, educación financiera y salud. Esta transformación requiere derribar estigmas y barreras estructurales que hoy limitan a la población mayor. Actualmente, muchos modelos de salud y vida tienden a penalizar a quienes alcanzan cierta edad, lo que hace que el acceso al aseguramiento sea costoso. Frente a esto, la visión de la compañía es que la función social debe ser acompañar a la persona precisamente cuando más necesita el respaldo de la aseguradora. Para lograrlo, resulta fundamental evolucionar hacia esquemas que valoren el riesgo de forma individual y humana, para así tener productos que se adapten a cada persona.
Asimismo, el sector asegurador juega un papel crucial en la promoción de la productividad intergeneracional. La falta de modelos flexibles de contratación impide que las organizaciones aprovechen la sabiduría acumulada durante 40 o 50 años de vida laboral. Por ello, el aseguramiento debe incentivar políticas estratégicas donde el talento “senior” sea visto como un activo que genera mayor valor, permitiendo esquemas donde las personas pensionadas sigan vinculadas de forma óptima y eficiente. Esta visión se respalda en que cada colaborador mayor es un mentor potencial para 3,1 jóvenes talentos, convirtiéndose en un factor estratégico para reducir curvas de aprendizaje y mejorar resultados.
Finalmente, la sostenibilidad de este sistema depende de una cultura de prevención que comience desde el primer ciclo laboral. "Si usted no piensa en sus temas pensionales, evidentemente usted no va a tener a los 70, 80 años... las capacidades y las condiciones para vivir dignamente" enfatizó Andrés Felipe Uribe. El desafío actual es liderar esta transición, garantizando una gestión de inversiones eficiente que se traduzca en un mayor bienestar para toda la población, asegurando que la sociedad esté preparada para enfrentar este cambio poblacional con dignidad y recursos suficientes.


